Año tras año, se ven grandes plantillas en clubes que no acaban de triunfar, o por decirlo de otra manera, no alcanzan el rendimiento esperado en función de la inversión realizada. Pasan por dichos clubes montones de jugadores y entrenadores, que en la mayoría de los sitios donde estuvieron, obtuvieron buenos resultados. Como los resultados siguen sin llegar, pues a seguir invirtiendo y en casi todos los casos, a seguir incrementando el déficit.
Seguramente, y en muchos casos que conozco, nadie se paró a pensar que, una buena plantilla, no deja de ser una buena plantilla, una mera suma de talentos individuales, que hay que trabajar y darle forma para llegar a ser un "equipo".
Todos han de trabajar con el mismo fin, un fin que debe ser colectivo. Fomentando la cooperación, el trabajo en equipo y otros muchos valores.
"El todo" es más que "la suma de las partes".